Descripción
Los cursos de agua son uno de los 7 medios identificados en las Reservas Naturales Provinciales.
Incluyen masas de agua con características muy diferentes en cuanto al caudal, la pendiente y el tipo de sustrato, y la vegetación de ribera, todas las cuales comparten la presencia de agua corriente:
- torrentes tumultuosos que brotan del frente glaciar
- manantiales de altura
- arroyos de fondo de valle de montaña
- plácidos arroyos que fluyen por los valles principales
Un tipo de entorno de aguas corrientes que escapa a la clasificación longitudinal es el resurgimiento del piedemonte. Sus características muy especiales -la brevedad de su curso, su origen en manantiales de baja altitud- impiden incluirla en el esquema manantial-río-río. El brote del agua tras largos viajes subterráneos le confiere ciertas características que también influyen mucho en su comunidad biológica. El agua, que generalmente brota en la base de grandes paredes rocosas en la intersección con la llanura o el fondo del valle, en cauces a menudo regularizados por el hombre (son las llamadas acequias), tiene una temperatura y unas características químicas que suelen ser constantes a lo largo del año. Las sales disueltas son muy escasas debido al recorrido muy corto hasta la superficie. La altísima transparencia y el caudal constante permiten el desarrollo de una floreciente y variada vegetación submarina, que es también la principal fuente de alimento para muchos organismos invertebrados del fondo. Éstos, a su vez, son la fuente esencial de alimento para la particular población de peces de la resurgencia.
En general, a lo largo de su curso un curso de agua experimenta un enriquecimiento progresivo de su comunidad biológica, tanto en lo que respecta a la fauna como a la flora.
|
Cuando los torrentes alcanzan los fondos de los valles de montaña y los de los valles principales, el ímpetu del agua disminuye considerablemente, así como su capacidad para volver a moldear los escombros y rejuvenecer el lecho del río: así pueden establecerse en el lecho comunidades vegetales diversas y bastante estables. Aunque las riberas estén en gran parte secas durante el verano, las plantas que crecen en ellas pueden aprovechar el agua presente entre los materiales aluviales, ya que el nivel freático está siempre cerca de la superficie. Estas fitocenosis suelen caracterizarse por la presencia de sauces de hoja estrecha, principalmente Salix purpurea, S. eleagnos, S. viminalis y S. triandra, todas ellas especies que suelen adoptar un porte arbustivo o arbóreo bajo. Entre los sauces crecen diversas plantas pioneras, como Glyceria plicata, Agrostis tolonifera, Phalarisarundinacea, Calamagrostis epigejos, Petasites hybridus y Tussilago farfara. En el agua, el berro de agua(Nasturtium officinale) es frecuente en los tramos de corriente débil. La sauceda ribereña(Salix eleagnos) puede considerarse una etapa precursora del bosque de alisos blancos, sin embargo, la fitocenosis de los lechos fluviales raramente evoluciona hacia formaciones arbóreas, ya que las crecidas remodelan periódicamente el cauce, aniquilando o casi aniquilando la vegetación. Los bosques de sauce blanco(Salix alba) representaban la vegetación ribereña típica de los ríos, pero han sido casi totalmente destruidos por las obras capilares de terraplenado y canalización de las aguas, que ni siquiera han perdonado a los cursos secundarios, distorsionando profundamente las características de su preciosa flora. | |
| Los cursos de agua, especialmente los de mayor caudal, se encuentran sin duda entre los entornos más importantes para la avifauna. La presencia de agua representa de hecho una garantía en cuanto a las posibilidades de alimentación, que según las especies pueden orientarse hacia los invertebrados, los peces, el componente vegetal u otros. Si el curso de agua está dotado de una franja de vegetación ribereña, puede ser un excelente lugar para la nidificación. | |
|
En los torrentes de montaña, cuyas aguas son más bien pobres en nutrientes y presentan condiciones extremas de velocidad y turbulencia de la corriente, sólo la trucha común está ampliamente presente, permaneciendo sobre todo en los pequeños agujeros entre cascadas y rápidos, a veces flanqueada por algunas otras especies. En cambio, los arroyos de fondo de valle, en los que los rápidos se alternan con frecuentes grandes agujeros, presentan una diversidad de peces algo mayor y una productividad mucho más elevada. Aquí, la ausencia de turbulencias y unas temperaturas estivales algo más elevadas permiten el asentamiento estable de un mayor número de especies de peces que en los arroyos. De hecho, muchos ciprínidos, aunque también toleran el agua fría, sólo pueden reproducirse con éxito a temperaturas superiores a los 15 °C. Así, además de la presencia aún dominante de salmónidos, como la trucha marmórea y el tímalo, hay también muchos ciprínidos, conocidos como reófilos (=amantes de los ríos), como el barbo común y el pigo, así como tencas, lucios y otras especies marginales. En los remansos de piedemonte no hay muchas especies presentes de forma permanente. Sin embargo, al estar en su mayoría en comunicación directa con el río, y en virtud de sus características, los resurgimientos son ascendidos por diversas especies durante la época de reproducción. Es el caso, por ejemplo, del lucio, que pasa su fase trófica dentro del río, pero se traslada a estos ambientes periféricos ricos en vegetación para desovar. | |
| Los cursos de agua rebosan de una vida oculta formada por una asombrosa variedad de pequeños invertebrados, la mayoría de los cuales viven firmemente anclados a las piedras del fondo. Son innumerables las especies que también poseen la importantísima función de contribuir, mediante el consumo de sustancias orgánicas, a la depuración natural del curso de agua. | |
|
Las especies de mamíferos que frecuentan los medios acuáticos son numerosas, pero esa frecuentación es casi siempre ocasional, vinculada a la búsqueda de alimento o a la función de "corredores de fauna" que poseen los cursos de agua. En cambio, un vínculo real con los cursos de agua lo muestra la musaraña de agua, un "micromamífero" poco conocido pero caracterizado por un modo de vida extraordinariamente interesante. | |
| Los reptiles son vertebrados normalmente ligados a ambientes cálidos y soleados y, por esta razón, no son visitantes frecuentes de los cursos de agua. La única excepción es la culebra taxidérmica, una serpiente que encuentra su hábitat preferido en ríos y arroyos de poca altitud. | |
| Los cursos de agua son entornos inadecuados para la presencia de anfibios, que generalmente ocupan hábitats de agua estancada. De hecho, el agua corriente no se utiliza para la puesta de huevos, ya que éstos corren el riesgo de ser transportados lejos. El único anfibio estrechamente relacionado con este tipo de medio es la salamandra moteada, que utiliza los arroyos para depositar sus larvas. | |