Descripción
La reserva incluye zonas totalmente protegidas, correspondientes a humedales, y zonas tampón en las que se permiten determinadas actividades humanas.
La gran presencia de agua se explica por el origen del biotopo. Las dos cuencas y todo el Valle di Cei fueron modelados por glaciares que dejaron una llamativa cubierta de morrena en el fondo del valle. Mucho más tarde, los desprendimientos del Monte Bondone provocaron una presa, a consecuencia de la cual se formó un único lago en toda la cuenca: hoy en día, gran parte de la cuenca original se ha secado y, en las depresiones más grandes, está rellena de turba. En 1975, los estudiosos realizaron análisis del C14 (carbono radiactivo) contenido en muestras de madera de haya (Fagus sylvatica), tomadas de troncos sumergidos en el lago Cei pero enraizados en el fondo (por tanto, crecidos antes de que se formara el lago), y pudieron así datar el origen del lago en 1250 d.C. (±50 años).
El biotopo presenta una extraordinaria riqueza de situaciones vegetales. Extensos bosques, dominados por hayas, muy pintorescos, cubren las laderas, pero los elementos más preciados son, con mucho, los humedales, auténticos tesoros llenos de "joyas botánicas".
El lago Cei es bello a la vista precisamente por su variada estructura ecológica, con grandes laminaciones de nenúfares (Nymphaea alba) y ninfas (Nuphar luteum), escirpetos, matorrales de juncia, pequeñas manchas de juncos y una orilla muy recortada. La especie más rara y preciosa que alberga es Iris sibirica, un hermoso iris azul que sólo se encuentra en Trentino en otra localidad aparte de ésta. En el valle turboso de Cei crecen especies dignas de protección, como el Eriophorum angustifolium (Eriophorum angustifolium), la Pinguicula (Pinguicula vulgaris), pequeñas plantas carnívoras y un sauce pequeño y muy raro, Salix repens. Por último, en los charcos que se abren, se puede encontrar otra pequeña y rara planta carnívora, Utricularia minor, que vive sumergida, emergiendo sólo para florecer.
La coexistencia de varios tipos de ambientes, tanto terrestres como acuáticos, permite que la zona protegida albergue una fauna muy diversa. Aunque los bosques albergan un gran número de especies, algunas de ellas muy valiosas, es la fauna de los distintos humedales la que ostenta el récord de interés. Desde el delicado cangrejo de río (Austropotamobius pallipes) hasta los peces presentes en las grandes cuencas, pasando por los raros anfibios (entre ellos la rana arborícolaHyla intermedia), los reptiles, las aves y los mamíferos, todos los grupos zoológicos atestiguan con su riqueza la existencia de una zona aún intacta y de una importancia naturalística excepcional.
Instalaciones de visita
- Recorrido de visita