Descripción
La zona de Taio siempre ha sido considerada de suma importancia por el mundo naturalista de Trento.
Ya en la década de 1930, un ornitólogo local no dudó en describirla como "un verdadero Eldorado para limícolas y palmípedos".
Su estrecha contigüidad con el curso del río Adigio ha hecho que siempre haya actuado como un auténtico "oasis" para la avifauna migratoria, especialmente las especies acuáticas. Aún hoy, Taio mantiene estas preciosas características y, junto con muy pocas otras zonas a lo largo de la ruta Verona-Bolzano, actúa como "punto de parada" para los movimientos migratorios. Su importancia a este respecto se ha visto reafirmada recientemente gracias a la importante labor de renaturalización que ha experimentado.
En concreto, se trata de la última franja de un meandro del río, que quedó aislado del mismo durante la rectificación del cauce que tuvo lugar en la segunda mitad del siglo XIX. Las obras de recuperación posteriores borraron casi por completo la vasta masa de agua léntica, de la que sólo han quedado vestigios en el pequeño humedal residual en cuestión.
De hecho, su elección como biotopo fue absolutamente crucial para evitar la desaparición completa incluso de esta última franja limitada de marisma.
Gracias a los amplios trabajos de restauración ambiental realizados en los años posteriores, fue posible recrear los tipos ambientales originales. En particular, rehidratando los cañaverales, abriendo tramos de agua y creando tramos de riberas limosas. La influencia antrópica local se limita a la presencia de huertos de manzanos en los alrededores del humedal y a la línea de ferrocarril Verona-Bolzano.