Descripción
Las ciénagas son ecosistemas con condiciones ambientales desfavorables para el crecimiento de la mayoría de las plantas, por lo que contienen una flora extremadamente especializada. Si no han sido alteradas por el hombre, representan uno de los pocos ambientes de nuestro territorio en los que la vegetación ha evolucionado de forma completamente natural, por lo que resultan especialmente interesantes desde el punto de vista científico.
Las turberas pueden clasificarse en tres categorías:
- Ciénagas poco profundas, las más extendidas, con una forma más o menos plana, coincidente con la configuración del terreno; suelen tener una vegetación exuberante ya que su suelo es bastante rico en nutrientes. A veces, las turberas bajas evolucionan hacia turberas elevadas;
- turberas elevadas, con una forma típicamente convexa e inclinada, resultado del considerable desarrollo de musgos especiales de las turberas, el musgo esfagno (Sphagnum spp.), que forma montículos;
- turberas de transición, que constituyen un medio de transición entre la turbera baja y la turbera elevada y presentan características intermedias entre ambas.
Estos tres ambientes coexisten en equilibrio dentro del biotopo Palù Longia, donde la vegetación de la turbera baja cubre aproximadamente la mitad de la superficie, mientras que la turbera elevada ocupa la parte central. En la parte más occidental de la turbera, la más cercana a la carretera, se puede observar también una zona deprimida con agua estancada, vestigio de las excavaciones realizadas en el pasado para extraer turba; en esta zona pantanosa se ha desarrollado vegetación de tipo palustre.
El interés naturalista de este biotopo es predominantemente botánico.
Se pueden encontrar muchas especies de plantas poco comunes o incluso muy raras, como varias especies de juncos (género Carex), los juncos de turbera (Scheuchzeria palustris), la andrómeda (Andromeda polifolia), Lepidotis inundata, Rhynchospora alba y los penachos envainados (Eriophorum vaginatum).
También están presentes las dos plantas carnívoras Drosera anglica y Drosera rotundifolia, que se alimentan de pequeños insectos, compensando así la carencia de nitrógeno típica de los suelos de turbera.
La fauna de la turbera no es especialmente rica, pero incluye varias entidades interesantes.
Además de numerosos insectos acuáticos, que viven en los cursos de agua, este medio alberga algunos vertebrados valiosos, como la rana de montaña (Rana temporaria), el tritón alpino (Triturus alpestris) y la lagartija vivípara (Zootoca vivipara).
Estudios
- proyecto de definición naturalista y catastral