Descripción
Las dos cuencas se originaron en las depresiones de un depósito morrénico abandonado tras la retirada de los glaciares hace unos 15.000 años.
La importancia de la reserva natural radica sobre todo en la vegetación: aquí se encuentran especies y comunidades vegetales muy raras, lo que le confiere el valor de un auténtico "unicum" naturalista.
Entre las dos turberas que componen la reserva natural, aunque muy próximas entre sí, existe una gran diversidad en términos de vegetación.
La turbera más valiosa es quizás la más grande, dominada por la asociación vegetal extremadamente rara Sphagnetum magellanici, caracterizada por una alfombra continua y sólo ligeramente ondulada de musgos esfagnos (musgos peculiares de los pantanos). A su vez, alberga especies raras, dos de las cuales son especialmente dignas de mención por tratarse de entidades circumboreales que han sobrevivido en muy pocas localidades de extensión limitada. Se trata de la Lepidotis inundata (un licopodio) y del junco de turbera (Scheuchzeria palustris): ambas pueden definirse como "reliquias" de una flora pretérita (propia de climas más fríos) que hoy está relegada únicamente a latitudes mucho más altas o, de hecho, "refugiada" en las turberas gracias a las condiciones microclimáticas tan especiales presentes en estos ecosistemas.
La cuenca más pequeña, en cambio, es más "seca", ya que carece de masas de agua libres y en su centro presenta una vegetación de grandes juncos (Carex, varias especies), muy diferente de la turbera esfagnosa vista anteriormente. El elemento raro de esta segunda cuenca se encuentra en el borde exterior del magnocaricetum (sinónimo de la vegetación de grandes juncos), y es una asociación higrófila que recibe el nombre de Valerian-Filipenduletum. Sólo se tiene constancia de ella en otras pocas estaciones de los Apeninos centrales.
Alrededor de la turbera hay un bosque de abetos (Picea excelsa), de gran interés porque también se caracteriza por una abundante cobertura de esfagno en el suelo.
Con razón, por tanto, puede decirse que nos encontramos ante un biotopo que, a pesar de sus reducidas dimensiones, presenta un altísimo grado de diversidad ambiental, es decir, una gran riqueza de diferentes microsituaciones ecológicas que albergan un patrimonio biológico igualmente variado y valioso.
Entre la fauna también se encuentran elementos de especial interés. Tres especies de anfibios se reproducen en los cursos de agua: el tritón alpino (Triturus alpestris), el sapo común (Bufo bufo) y la rana de montaña (Rana temporaria). También es común la lagartija vivípara (Zootoca vivipara), que suele vivir en zonas de alta y media montaña.
En los densos y tranquilos bosques que rodean los humedales anidan, además de varios herrerillos (Parus, varias especies) y otros Passeriformes, la rara lechuza enana (Glaucidium passerinum), la alondra montesina (Bonasia bonasa) y el pito negro (Dryocopus martius); entre las rapaces diurnas destacan el gavilán (Accipiter nisus) y el ratonero melero (Pernis apivorus).
Estudios
- proyecto de definición naturalista y catastral
- estudio de la fauna
- seguimiento periódico de la avifauna