Descripción
A partir del 20 de junio de 2025 entraron en vigor en todos los Estados miembros de la UE nuevas normas de etiquetado energético y diseño ecológico para los teléfonos inteligentes, teléfonos inalámbricos y tabletas comercializados. Introducidas por los Reglamentos (UE) 2023/1669 y 2023/1670, estas medidas pretenden fomentar un consumo más consciente y sostenible proporcionando a los consumidores información clara sobre los dispositivos e incentivando a los fabricantes a mejorar su calidad y durabilidad.
La etiqueta energética, ya conocida de otros electrodomésticos, incluirá datos sobre eficiencia energética, duración de la batería, resistencia a los golpes, reparabilidad y protección contra el polvo y el agua. Paralelamente, los requisitos de diseño ecológico introducirán normas mínimas para garantizar que los aparatos se diseñen para ser duraderos, actualizables, fácilmente reparables y más sostenibles a lo largo de su ciclo de vida. Estas normas forman parte del marco más amplio del "Pacto Verde" europeo y dan una aplicación concreta al Plan de Acción para la Economía Circular, puesto en marcha en 2020, con el objetivo de reducir el impacto ambiental, fomentar la reutilización y el reciclado, mejorar la eficiencia de los recursos y disminuir los residuos electrónicos (RAEE).
Qué prevén las nuevas normas de la UE
El Reglamento sobre diseño ecológico establece una serie de requisitos mínimos que deben cumplir los dispositivos para poder comercializarse en la UE. Entre las principales novedades
- mayor resistencia física: los dispositivos deben diseñarse para resistir mejor las caídas, los arañazos, el polvo y la entrada de agua;
- baterías más duraderas: las baterías deben proporcionar al menos 800 ciclos de carga conservando al menos el 80% de su capacidad inicial;
- mejor reparabilidad: los fabricantes están obligados a suministrar las piezas de recambio esenciales en un plazo de 5 a 10 días laborables, durante un periodo mínimo de 7 años a partir de que el modelo de producto deje de venderse en la UE;
- actualizaciones de software garantizadas: las actualizaciones del sistema operativo deben estar disponibles durante al menos 5 años a partir de la fecha de venta de la última unidad;
- acceso equitativo para los reparadores profesionales al software y firmware necesarios para llevar a cabo las reparaciones.
Paralelamente, el Reglamento sobre etiquetado energético establece que la etiqueta debe incluir:
- código QR para acceder a información detallada sobre el aparato
- marca y modelo para identificar el producto de forma inequívoca
- clase de eficiencia energética indicada en una escala de la A (más eficiente) a la G (menos eficiente), basada en el Índice de Eficiencia Energética (IEE);
- icono de vida útil por ciclo de la batería, que representa el tiempo de uso continuo del dispositivo a partir de una carga completa, determinado mediante pruebas normalizadas;
- clase de fiabilidad ante caídas, que mide la resistencia del dispositivo a los impactos, basada en el número de caídas normalizadas que puede soportar sin perder funcionalidad. La escala va de la A (mayor robustez) a la E (menor);
- clase de reparabilidad expresada en una escala de la A a la E e indica lo fácil que es reparar el dispositivo según el índice de reparabilidad.
- icono de protección contra la penetración (IP) que indica el grado de protección contra el polvo y el agua.
Toda esta información también está disponible a través de la base de datos pública EPREL, de la que se pueden descargar la etiqueta energética y la ficha de información del producto. Además, la legislación introduce otras obligaciones para fabricantes y minoristas. Por ejemplo, los fabricantes deben garantizar el acceso a manuales, actualizaciones de software y piezas de recambio durante al menos cinco años. Además, los minoristas en línea están obligados a mostrar la etiqueta energética en la página de cada producto, garantizando así la transparencia de la información también en las compras digitales.
Los beneficios de la nueva normativa
La nueva normativa aporta beneficios concretos para el medio ambiente, los consumidores y las empresas: reduce el consumo de energía y agua, las emisiones y los costes para los usuarios finales, al tiempo que estimula la innovación y la demanda de productos sostenibles. Adoptada por la Comisión Europea en julio de 2023, la normativa excluye temporalmente las tabletas, los dispositivos de pantalla flexible y los teléfonos inteligentes para comunicaciones de alta seguridad. Según estimaciones de la Comisión, las nuevas normas permitirán un ahorro anual de energía primaria de 14 teravatios hora de aquí a 2030. También se espera que los consumidores de la UE ahorren un total de unos 20 000 millones de euros en ese mismo año, gracias a unos dispositivos más duraderos, que consumen menos energía y son más fáciles de reparar.
En concreto, el aumento de la vida media de los smartphones de gama media de 3 a 4 años reducirá la frecuencia de compra, disminuyendo las ventas anuales por el mismo stock. Esta ampliación es posible gracias a un diseño orientado a la reparabilidad, la disponibilidad de piezas de repuesto y la facilidad de actualización. Además de generar ahorros para los consumidores, estas medidas contribuirán a un uso más eficiente de las materias primas críticas y a su reciclaje, fomentando la transición a una economía circular.
Fuente e imagen: Centro Europeo del Consumidor Italia - ECC-Net Italy